sábado, 26 de mayo de 2012

redes satelitales

INSTITUTO POLITECNICO NACIONAL

CECyT NO. 3

ESTANISLAO RAMIREZ RUIZ








 




REDES DIGITALES
GRUPO 6IM6









PARA EMPEZAR EN ESTO DE LAS TELECOMUNICACIONES CON SATELITES UNA PEQUEÑA INTRODUCCION MEDIANTE UN VIDEO





HISTORIA DE LOS SATELITES


La National Advisory Committee for Aeronautics (La Comisión Consultiva nacional de Aeronáutica) (NACA) fue una agencia federal de Estados Unidos fundada el 3 de marzo de 1915 para emprender, fomentar, y institucionalizar las investigaciones aeronáuticas. El 1 de octubre de 1958 se disolvió la agencia, y sus recursos y personal formaron el núcleo de la recién creada National Aeronatics and space  Administration (NASA).  La NACA comenzó a trabajar con experimentos de telecomunicaciones a finales de 1950 y la NASA continuó con esta línea de investigación durante la década de los 60. En 1958, los Estados Unidos lanzaron el primer satélite de comunicaciones  SCORE.
En 1960, el Echo 1 se convirtió en el primer  satélite de comunicaciones pasivas. Se trataba de un enorme globo de dos metros y medio que al ser posicionado en la órbita terrestre baja, reflectaba las señales  que recibía, enviándolas de vuelta a la Tierra.

El satélite retransmisor Telstar, fue lanzado en 1962, convirtiéndose en el primer satélite que retransmitió imágenes en vivo a todo el mundo, con motivo de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964.

En 1965 fue lanzado el Intelsat 1, también conocido como "Early Bird". Fue el primer satélite de comunicaciones comercial. Posicionado sobre el Atlántico, el Early Bird transmitió señales de television bi-direccionales entre europa y Norteamérica por primera vez.








FUNCIONAMIENTO DEL SATELITE



En un satélite de comunicaciones hay que diferenciar dos grupos de sistemas específicos: el módulo de servicio, que comprende todos los elementos del satélite en órbita; y el modulo de telecomunicaciones, que agrupa todos los elementos necesarios para la recepción y posterior transmisión de las señales (televisión, radio, etc.). Cabe destacar los siguientes elementos:


Módulo de servicio


Sistema de propulsión. Es un motor cohete que coloca al satélite en su órbita una vez ha finalizado la última fase de su lanzamiento al espacio. Está generalmente propulsado por hidracina, consistente en una mezcla de nitrógeno e hidrógeno que tiene la propiedad de un bajo punto de fusión (unos 2º C).

 
Detalle de un propulsor acelerador de iones
Los sistemas de propulsión de los satélites constituyen un campo de investigación abierto. Se han conseguido desarrollar varios tipos de propulsión, cada cual con sus inconvenientes y ventajas. Un sistema moderno es el propulsor eléctrico, que puede adoptar diferentes modalidades: termoeléctrico, electrostático o acelerador de iones, electromagnético o acelerador de plasma, etc. En todos ellos se utiliza como propulsante algún tipo de gas, como argón, xenon y otros, que es manipulado eléctricamente para conseguir el empuje.
Sistema de estabilización. Es un conjunto de pequeños cohetes que permiten realizar ajustes muy finos en la orientación del satélite, por ejemplo para asegurar que la antena transceptora (transmisora y receptora) enfoque correctamente al área de la tierra que se desea cubrir.
Depósito de combustible. Permite almacenar el combustible suficiente (habitualmente hidracina) para el funcionamiento durante toda la vida de servicio operativo del satélite. En los satélites que se dotan de energía nuclear, suelen incorporar una pequeña central de fisión de uranio 235.
Paneles de células solares. Son un conjunto de células fotovoltaicas que generan electricidad por medio de la energía solar, permitiendo alimentar todos los equipos y sistemas electrónicos, como los de comunicaciones, motores eléctricos, etc.
Los paneles solares, una vez desplegados en la fase de puesta en servicio, permanecen así durante toda la vida útil del satélite. En los sistemas más modernos se puede controlar por telecomando la alimentación que suministran en caso de avería de alguna de sus células, activando o desactivando diferentes combinaciones para que los equipos de abordo se mantengan operativos sin interrupción.
Sistema de orientación de los paneles. Son un conjunto de motores eléctricos y servomecanismos que permiten la orientación de los paneles de células solares, con el objetivo de obtener la mayor superficie y nivel de insolación, y consecuentemente la mayor energía en todo momento.


Módulo de telecomunicaciones


Antena receptora. Al igual que la antena transmisora y los paneles solares, la antena receptora es un elemento perfectamente identificable en el exterior del satélite. Ambas antenas suelen tener forma parabólica; la receptora es la encargada de captar las señales procedentes de la estación terrestre.

 

  
Receptor-conversor. Es un receptor de bajo nivel de ruido y conversor de frecuencia, que toma las altas frecuencias recibidas por la antena receptora, las amplifica y las convierte en señales de frecuencia más baja.

Sistema multiplexor de entrada.  Es un conjunto de elementos pasivos dispuestos en forma de guía de ondas, cuya misión es descomponer (discriminar) todo el grupo de señales entrantes en canales individuales, para su posterior aplicación a la entrada respectiva de cada una de las etapas amplificadoras.


 


Amplificador de canal. Proporciona el nivel óptimo de señal antes de ser aplicada a la etapa amplificadora de potencia. Incorpora un atenuador variable ajustable desde tierra mediante telecomando, para adecuarlo al punto de trabajo del repetidor.
Multiplexor de salida. Su misión es justamente la inversa a la del multiplexor de entrada, pues debe reunir todas las señales procedentes de los diferentes canales y aplicarlas en grupo a la antena de transmisión. Está formado por elementos pasivos en forma de guía de ondas dispuestos en una única unidad compacta.
Etapa de potencia. Consiste en un amplificador de ondas progresivas de alta potencia, y de los elementos encargados de suministrar a sus electrodos la energía eléctrica necesaria. En el caso de una emisión de televisión, la potencia total del satélite está condicionada por el diseño de esta unidad, que determinará la calidad de la señal de recepción en los aparatos terrestres.
Antena transmisora. Consiste en una antena parabólica u offset, encargada de radiar a la tierra todas las señales de los diferentes canales de comunicaciones. Su diseño es de gran rendimiento y se orienta a uno o más puntos de la tierra en donde está situada la estación terrestre para evitar la interferencia entre los haces ascendente y descendente. El conjunto ya descrito de receptor-conversor-transmisor de un satélite de comunicaciones recibe la denominación inglesa de "transponder", un término muy utilizado siempre que se tratan las características de un satélite de comunicaciones.


 



Conjunto de baterías. Está formado por baterías habitualmente de Niquel-Cadmio o litio de gran rendimiento por unidad de peso, que suministran la energía almacenada para el funcionamiento de los sistemas eléctricos y electrónicos cuando el satélite se encuentra en una zona de eclipse. La duración de estas baterías a un régimen normal de funcionamiento garantiza una vida útil mínima de 10 años.
Equipos redundantes Un satélite no puede ser reparado en órbita, salvo capturándolo mediante una lanzadera espacial, lo cual puede constituir una operación extremadamente cara y técnicamente laboriosa. Por ello, los satélites son construidos redundando todos aquellos sistemas más críticos, duplicándolos e incluso triplicándolos. Éstos pueden ser alternados, activados y desactivados desde tierra mediante órdenes de telecomando. Si una parte esencial del sistema queda inoperativo por una avería, se enviaría una orden telecomandada que activaría el sistema redundante y desactivaría el averiado, permitiendo así mantener los servicios en funcionamiento



Existe una altura para la cual el periodo orbital del satélite coincide exactamente con el de rotación de la Tierra. Esta altura es de 35.786,04 kilómetros. La órbita correspondiente se conoce como el cinturón de Clarke, ya que fue el famoso escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke el primero en sugerir esta idea en el año 1945. Vistos desde la Tierra, los satélites que giran en esta órbita parecen estar inmóviles en el cielo, por lo que se les llama satélites geoestacionarios. Esto tiene dos ventajas importantes para las comunicaciones: permite el uso de antenas fijas, pues su orientación no cambia y asegura el contacto permanente con el satélite.

Los satélites comerciales funcionan en tres bandas de frecuencias, llamadas C, Ku y Ka. La gran mayoría de emisiones de televisión por satélite se realizan en la banda Ku




Banda Frecuencia ascendente (GHz) Frecuencia descendente (GHz) Problemas
C 5,925 - 6,425 3,7 - 4,2 Interferencia Terrestre
Ku 14,0 - 14,5 11,7 - 12,2 Lluvia
Ka 27,5 - 30,5 17,7 - 21,7 Lluvia



No es conveniente poner muy próximos en la órbita geoestacionaria dos satélites que funcionen en la misma banda de frecuencias, ya que pueden interferirse. En la banda C la distancia mínima es de dos grados, en la Ku y la Ka de un grado. Esto limita en la práctica el número total de satélites que puede haber en toda la órbita geoestacionaria a 180 en la banda C y a 360 en las bandas Ku y Ka. La distribución de bandas y espacio en la órbita geoestacionaria se realiza mediante acuerdos internacionales.




COMUNICACIÓN UNIDIRECCIONAL Y BIDIRECCIONAL



Los satélites de comunicaciones, dependiendo de su función, pueden ser bidireccionales, o limitarse a retransmitir las señales recibidas. Así, las señales de telefonía o tetecomunicación, precisan tener caminos de ida y vuelta para que los interlocutores puedan comunicarse en ambos sentidos. Este sistema necesita habitualmente de estaciones terrestres para procesar tanto el haz ascendente como el descendente; son las encargadas de recoger y reenviar las señales procedentes de los centros de telecomunicaciones que enlazan con los usuarios.
Por su parte, los satélites que emiten señales de radiodifusión, Tv, u otras de caracter unidireccional, utilizan estaciones transmisoras terrestres (que son las que tienen la infraestructura de telecomunicaciones para acceder al satélite) para recoger y reenviar las señales de las distintas productoras de programas. 










Estas señales, tras su multiplexación por la estación terrestre, son canalizadas hacia el satélite por medio del haz ascendente, y transmitidas de nuevo a determinada área de la tierra a través del haz descendente, para se captadas por los receptores de los usuarios.
En cualquier caso, un mismo satélite puede estar técnicamente dotado para realizar ambas funciones, la bidireccional para telecomunicaciones, y unidireccional para emisiones en un solo sentido. Dado que el haz que desciende no cae de forma perpendicular, la proyección del satélite se realiza de forma elíptica, al igual que sucede si proyectamos la luz de una linterna sobre una superficie esférica. Consecuentemente, en la zona central del foco iluminada por el satélite se recibe la mayor intensidad de señal, mientras que ésta se va atenuando progresivamente conforme nos alejamos hacia los extremos. Para evitar que los haces que agrupan los diferentes canales ascendentes y descendentes se interfieran entre sí por proximidad, ambos haces se emiten con polaridad y bandas de frecuencia diferentes.
EL LANZAMIENTO La elevada órbita de un satélite geoestacionario requiere de un sistema escalonado para situarlo en ella. Los lanzadores habituales para llevarlo a su órbita suelen ser transbordadores o cohetes tipo Ariane. En dos primeras fases el lanzador lo lleva hasta una órbita baja, y una tercera fase le sitúa en la órbita elíptica más alta antes de separarse del satélite. Desde aquí, en el apogeo de la órbita, se enciende el motor del satélite que le transportará hasta una órbita circular sincrónica. 





Para que el satélite quede situado definitivamente en el lugar previsto, se realizan ajustes mediante breves encendidos del motor de propulsión del propio satélite, y de los motores de control de orientación. En esta situación, el satélite ya puede desplegar los paneles de células solares y comenzar su vida operativa, que será controlada permanentemente por la estación de mando en tierra.

La estación terrestre utiliza sistemas de telemetría para conocer en todo momento si el satélite se desvía de su posición correcta. Si ocurriera una deriva, se realizan entonces correcciones mediante señales de control a los motores de orientación. A su vez, el satélite envía señales a la estación terrestre con información sobre el estado operativo de todos los sistemas importantes, de tal manera que en caso de fallo o funcionamiento defectuoso de alguno de ellos se puede ordenar a un sistema redundante que lo sustituya.





El control es permanente durante todo el periodo de vida operativa del satélite, el cual está limitado fundamentalmente más por el combustible que por el uso de las baterías eléctricas y paneles solares, pero que no suele ser inferior a 10 años. Pasado el tiempo de vida útil, un nuevo satélite es puesto en órbita para ocupar su lugar y asegurar así que los servicios de telecomunicaciones se mantienen ininterrumpidamente.
Durante el reemplazo existe una fase de transición en la cual el viejo satélite se le sitúa normalmente en una órbita llamada "inclinada", que consiste en darle un ligero ángulo en dirección norte-sur. En ese momento el viejo satélite aún puede seguir operando en condiciones normales, pero permite que el nuevo vaya ocupando su lugar y entrando en operatividad.
Cuando el nuevo satélite ha sustituido al viejo y tomado las riendas, se apaga en éste definitivamente el módulo de telecomunicaciones y se utiliza el módulo de servicio para llevarlo a una órbita alejada llamada "órbita cementerio" o, en algunos casos, a una reentrada en la atmósfera para su caída a la tierra en un lugar donde no constituya un riesgo para personas o cosas. El Tecnotrón.

Las comunicaciones vía satélite tienen algunas características singulares. En primer lugar está el retardo que introduce la transmisión de la señal a tan grandes distancias. Con 36.000 km de altura orbital, la señal ha de viajar como mínimo 72.000 km, lo cual supone un retardo de 240 milisegundos, sólo en la transmisión; en la práctica el retardo es de 250 a 300 milisegundos según la posición relativa del emisor, el receptor y el satélite. En una comunicación VSAT-VSAT los tiempos se duplican debido a la necesidad de pasar por el hub. A título comparativo en una comunicación terrestre por fibra óptica, a 10.000 km de distancia, el retardo puede suponer 50 milisegundos (la velocidad de las ondas electromagnéticas en el aire o en el vacío es de unos 300.000 km/s, mientras que en el vidrio o en el cobre es de unos 200.000). En algunos casos estos retardos pueden suponer un serio inconveniente o degradar de forma apreciable el rendimiento si el protocolo no está preparado para este tipo de redes.    

En cuanto a los fenómenos que dificultan las comunicaciones vía satélite, se han de incluir también el movimiento aparente en ocho de los satélites de la órbita geoestacionaria debido a los balanceos de la Tierra en su rotación, los
eclipses de Sol en los que la Luna impide que el satélite pueda cargar las baterías y los tránsitos solares, en los que el Sol interfiere las comunicaciones del satélite al encontrarse éste entre el Sol y la Tierra.

Otra característica singular de los satélites es que sus emisiones son broadcast de manera natural. Tiene el mismo coste enviar una señal a una estación que enviarla a todas las estaciones que se encuentren dentro de la huella del satélite. Para algunas aplicaciones esto puede resultar muy interesante, mientras que para otras, donde la seguridad es importante, es un inconveniente, ya que todas las transmisiones han de ser cifradas. Cuando varios ordenadores se comunican a través de un satélite (como en el caso de estaciones VSAT) los problemas de utilización del canal común de comunicación que se presentan son similares a los de una red local.
El coste de una transmisión vía satélite es independiente de la distancia, siempre que las dos estaciones se encuentren dentro de la zona de cobertura del mismo satélite. Además, no hay necesidad de hacer infraestructuras terrestres, y el equipamiento necesario es relativamente reducido, por lo que son especialmente adecuados para enlazar instalaciones provisionales que tengan una movilidad relativa, o que se encuentren en zonas donde la infraestructura de comunicaciones está poco desarrollada.








Recientemente se han puesto en marcha servicios de transmisión de datos vía satélite basados en el sistema de transmisión de la televisión digital, lo cual permite hacer uso de componentes estándar de bajo coste. Además de poder utilizarse de forma full-duplex como cualquier comunicación convencional vía satélite, es posible realizar una comunicación simple en la que los datos sólo se transmiten de la red al usuario, y para el camino de vuelta, éste utiliza la red telefónica (vía módem o RDSI).

De esta forma la comunicación red->usuario se realiza a alta velocidad (típicamente 400-500 kbit/s), con lo que se obtiene una comunicación asimétrica. El usuario evita así instalar el costoso equipo transmisor de datos hacia el satélite. Este servicio está operativo en Europa desde 1997 a través de los satélites Astra y Eutelsat, y es ofrecido por algunos proveedores de servicios de Internet. La instalación receptora es de bajo coste, existen tarjetas para PC que permiten enchufar directamente el cable de la antena, que puede ser la misma antena utilizada para ver la televisión vía satélite.




CONCLUSIONES


Los enlaces vía satélite permiten establecer conexión entre dos o más puntos situados en la tierra, utilizando un satélite en el espacio como sistema repetidor. Con el fin de ampliar los horizontes en las telecomunicaciones a cualquier rincón del mundo y sobre todo con el fin de llegar a cuantos más usuarios mejor, por muy recóndito que sea el lugar, existe una tendencia a la utilización de terminales con antenas parabólicas de tamaño reducido (VSAT) para el intercambio de información vía satélite punto a punto o punto a multipunto (broadcasting). La ventaja de una estación terrestre de VSAT sobre una conexión de red terrestre típica, es que las VSAT no están limitadas por el alcance del cableado subterráneo. Una estación terrestre de VSAT puede instalarse en cualquier parte, sólo requiere ser vista por el satélite.



Existe otro tipo de ventajas relacionadas con el bajo costo de operación, la mayor facilidad de expansión de la red y sobre todo, la instalación en lugares donde es difícil llegar con instalaciones de cable.

y un video con un resumen de todo